Huevos,
verduras y legumbres
Revuelto de chalotas y trufas con medallones
de foie salteados y chips de manzana confitados en mantequilla al calvados
(1998)
Ingredientes: Un hígado entero fresco de pato de aproximadamente 1/2
Kg. (para 6 personas), 3/4 Kg. de chalotas peladas y cortadas en finas rodajas (a
costa de lágrimas), Unos 40 gramos de trufa negra con su jugo, picada en
juliana, media docena de huevos, dos manzanas reinetas grandes, una copita de
buen calvados.
Preparación: En una gran sartén profunda, confitar las chalotas en aceite de oliva virgen extra
acompañadas de 3/4 partes de las trufas y su jugos. Tapadas, a fuego muy lento,
evitando que se peguen o se doren. Alrededor de 40-50 minutos. Se preparan
láminas con las manzanas peladas y se fríen lentamente en mantequilla,
vertiendo al final 1/2 copita de calvados con el que dan un último
hervor. Los filetes de foie de unos 5 mm de grueso se saltean en mantequilla en
la que previamente se ha rehogado el resto de las trufas.
Se montan estos filetes ordenadamente en el centro de una fuente
caliente mientras se hace un revuelto con los huevos y las chalotas trufadas,
manteniendo la sartén intermitentemente retirada del fuego para evitar un
cuajado excesivo o irregular del huevo. El revuelto se coloca flanqueando ambos
márgenes de la hilera de filetes de foie que han sido sazonados con sal y en un
extremo la misma se colocan los chips de manzana para llevar a la mesa y
servir.
Este "revuelto" está muy bien acompañado por un
Saint-Emilion bueno que haya perdido algo de bravura (unos 10 años) y conserve algún
resto de frutosidad como hace maravillosamente el merlot, acompañando con
su complejidad a la complejidad aromática del plato. No creo que tampoco le
vaya mal un Protos evolucionado (85 o así) o en otra clave un Viña Tondonia
1976 que haya demostrado estar entero.
Revuelto de trufas con lonchas de
jamón de pato y espárragos trigueros. (abril 2002)
Espárragos trigueros fritos a fuego lento que acompañan a un revuelto de láminas de trufa (50 g Tuber estivium en conserva de Carné, mejor sería melanosporum y más aún trufa blanca fresca). Las trufas, hechas láminas, se mantienen media horita en una mezcla de su propio jugo y media copita de buen coñac. Se rehogan en mantequilla y se dejan hacer un poco a fuego lento en el jugo con coñac hasta que éstos se han reducido. Sobre el revuelto se colocan amorosamente unas lonchas de jamón de pato (mejor si no está muy curado) que se han pasado levísimamente por la sartén. Se acompañan con los espárragos trigueros fritos.
Vino:
Valserrano Graciano 1998:
Un vino de Crianza que destaca por una inmensa profundidad aromática (ojo: no
intensidad que tampoco es poca), solo igualable por la de las trufas (9,90
€ en Jaramon, Vitoria)
Morcilla de Burgos, aire mediterráneo.
(abril 2002)
Morcilla
de arroz de Miranda de Ebro (delgadilla), frita levemente en aceite de oliva
0,2.
Berenjenas y Calabacines al horno. Cortados en 4 sectores de cilindro cada mitad. Medios Tomates fritos a fuego lento con mucho orégano y vino blanco.
Vino: Barranc dels Closos 1999, priorato crianza de Mas Igneus (11 € en La Carta de Vinos, Barcelona). Un priorato razonablemente abierto y para beber y de precio raramente razonable.
Patatas guisadas Paul Bocuse (al
aire riojano, pero con trufas y foiegras. (diciembre 2002)
Cuando Paul Bocuse fue “fichado” para encargarse de la cena
conmemorativa del centenario de las bodegas Franco Españolas tuvo la
oportunidad de probar la víspera unas patatas con chorizo, ortodoxamente hechas
“a la riojana” en un fogón casero. Cuentan que dijo algo así como:
“teniendo ustedes aquí maravillas como esta ¿por qué tengo que venir yo a
cocinar en la cena del centenario?”. Toda mi vida he admirado la sopa de
trufas y foiegras Elysée, que Paul Bocuse estrenó cuando le fue impuesta la
Legión de Honor por Valery Giscard d’Estaing. Una maravilla aromática que
irrumpe explosivamente cuando se quiebra la capa de brillante hojaldre que la
oculta. Va por usted, don Paul
Ingredientes:
Patatas nuevas (1 Kg. para 6 personas), Trufas negras: tuber estivium en
conserva al natural (quién las tuviera frescas...), unos 25 gramos por
comensal. Unos 50 gramos de foiegras crudo por persona. Mantequilla, aceite de
oliva 0,2º, un diente de ajo, sal y pimienta, media hoja de laurel seco, un
poco de nata líquida.
Procedimiento:
Prolegómenos: Peladas las patatas y cortadas en dados de
aproximadamente 15-20 mm de lado, pueden salarse previamente y mantenerse a la
espera. Con las trufas, hecha una juliana, no demasiado fanática (quedan bien
algunas láminas y algún fragmento mayor), se reservan en su jugo. El foiegras
espera salpimentado y cortado en porciones de 3-4 cm2 por 1 cm.
Acción (las patatas): en una sabia mezcla de aceite de oliva y
mantequilla que cubre el fondo de una cazuela plana susceptible de ser tapada se
rehogan unos momento las trufas, la porción de laurel
y el diente de ajo. En esta mezcla se doran airosamente las patatas, se
espolvorea un poquito de pimienta recién molida, se añade el jugo de las trufas
y se cubre de agua el conjunto, pasando a partir de este momento a cocer a fuego
lento con la cazuela mayormente tapada. No pasa nada si entre las patatas ha caído
algún recorte sobrante del foiegras. En esta cocción a fuego lento las patatas
deben mantenerse algo más de 20 minutos. Los que controlen el tema de las
patatas a la riojana saben que se trata de darles un punto en que, conservando
los dados su forma han modificado su consistencia de tal modo que una mínima
presión los aplastaría. El caldo de cocción las patatas debe
para estos momentos haber espesado considerablemente tendiendo a ligarse
con el contenido. En estos momentos críticos (habitualmente entre 20 y 30
minutos de cocción) es perfectamente posible ajustar el momento de lograr ese
punto triunfal añadiendo en caso necesario pequeñas cantidades de agua para
impedir el “arrebatamiento”, mientras puede agitarse amorosamente la
cazuela. En estos momentos, los audaces podrán añadir entre la suave agitación
pequeñas cantidades de nata líquida, haciendo que se fusione con el conjunto.
Acción
2 (montaje del plato):
Cuidadosísimamente extraemos de la cazuela los dados de patata que vamos
dejando amorosamente en el centro de platos soperos manteniendo el ligado,
cremoso y aterciopelado caldo con las trufas en la cazuela (sería el momento
de, tras probarlo, corregir de sal o añadir agitando pequeñas cantidades de
agua o algún mínimo golpe de nata líquida). El caldo con las trufas se vierte
entonces sobre las patatas envolviendo estas. Las porciones de foiegras se doran
sobre una sartén en su propia grasa a fuego no muy fuerte para que no se
tuesten en exceso y se colocan tres de ellas ordenadamente sobre el conjunto en
el centro de cada plato, vertiendo finalmente un poquito de la grasa residual y
pasando de inmediato a los comensales, cuanto más caliente mejor (la espera
puede coagular indeseablemente el conjunto).
Vino:
Yendo
de homenaje al maestro de Lyon, parece obligado aconsejar con este plato, que
aunque delicado y perfumado es contundente, un tinto de Shiraz del Alto Ródano,
un Saint Joseph o un Cote Rotie, o el maravilloso y toledano Dominio de
Valdepusa del Marqués de Griñon. Le va sin embargo muy bien un frutal aunque
estructurado merlot algo joven de Enate o Viñas del Vero.
Implicaciones
económicas:
Esta
maravilla no cuesta en diciembre 2002 más de 5 € por comensal. Uno puede
encontrar en el Corte Inglés botes de 50g de tuber estivium Carné
aproximadamente a 5 € (para dos personas). Un Foiegras Delicass
de 600 g comprado en eroski
30 € el Kg. podría producir material para 12 comensales. Todo el mundo
sabe que las patatas no son caras.
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